POLÍTICA LOCAL

Espacio político primera edición: PODEMOS-EQUO

Agradecemos el espacio que brinda el nuevo medio de comunicación local y esperamos que su aparición contribuya a enriquecer y diversificar el panorama informativo local y el acceso de la ciudadanía a nuevos canales y fuentes de información.

En esta primera contribución queremos aprovechar para ofrecer una visión de nuestro planteamiento y contribución en este mandato (2019-2023) a la gestión del municipio.

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Cabe poner en contexto que el mapa político configurado en 2019 nos dejó una región anclada en el inmovilismo y la regresión, pero ofreció la oportunidad de consolidar el cambio de ciclo político en nuestro municipio. Nuestra asamblea local aprobó entonces que debíamos apoyar y formar parte de un gobierno progresista para Molina de Segura, dándole estabilidad y actuando con la representatividad otorgada por la ciudadanía para empujar en la dirección de políticas sociales más justas y un mayor compromiso con la solidaridad, el medio ambiente, la igualdad y la defensa de lo público.

Somos una formación que, siempre desde la modestia de nuestra posición, está haciendo un trabajo meritorio de oposición incisiva, implacable y rigurosa a nivel autonómico frente a un gobierno regional sin proyecto que solo busca autoperpetuarse; y que también  quiere demostrar que es una opción fiable y solvente de gobierno, y a nivel municipal ha trabajado por contribuir en este mandato a un periodo de prosperidad a la vez que de cambio de rumbo a un modelo más sostenible y que mejore la vida de las personas que aquí vivimos, no solo creciendo sino corrigiendo problemas y mejorando. Y esto último, en Molina de Segura lo estamos haciendo desde la responsabilidad e implicación constructiva. Ejerciendo la mediación donde podemos ser útiles, y trabajando en propuestas reales de actuación. A falta de un año para concluir el mandato ha quedado claro que hemos apostado por dotar a nuestro municipio de la estabilidad institucional que nos mantenga a salvo de los escandalosos y vergonzosos movimientos de luchas de poder que tan triste y lamentable espectáculo están dando en nuestra comunidad autónoma otras formaciones.

NO BASTA CRECER, TENEMOS QUE CORREGIR UN MODELO OBSOLETO E INSOSTENIBLE.

Pensamos que nuestra aportación al panorama local debe estar centrada en un nuevo modelo de ciudad que permita superar muchos problemas que se han ido enquistando y deterioran la vida de las y los molinenses, creando problemas para nuestro desarrollo como ciudad. Es difícil defender esta idea de “cambio de modelo” cuando percibimos la política como hechos concretos (buenos o malos) y cuando el modelo actual provoca unas inercias que arrastran, por desgracia, el funcionamiento municipal dificultando los cambios necesarios.

Es cierto que desde las distintas instituciones molinenses se contribuye a alimentar una identidad local que ensalza nuestro carácter emprendedor, nuestra apuesta por la industria y nuestro crecimiento poblacional, y se apoya con datos objetivos e indicadores contundentes. Recientemente acabamos de conocer el dato de trabajadores activos inscritos en la Seguridad Social y acabamos de batir otro récord histórico en Molina, al abrigo también del excelente trabajo que está haciendo el Gobierno de España en materia laboral y de derechos de las personas trabajadoras.

Pero debemos también ser críticos, promover la (merecida) autoestima  evitando la autocomplacencia. Coincidimos plenamente con la idea de que debemos ir a potenciar la economía productiva y los servicios que aporten valor y dinamicen la ciudad, pero debemos reconocer que actualmente todavía tenemos implantado un modelo de desarrollo municipal concebido y madurado durante el ciclo económico 1995 – 2008 (la famosa burbuja), que cayó en la tentación de abandonar el desarrollo productivo y la regeneración de la ciudad.

Ni siquiera fue el de  principios de siglo un modelo que llevara a Molina a convertirse en ciudad Dormitorio, sino en todo caso a convertirse en un diseminado de urbanizaciones dormitorio. Porque si bien el implantado por los gobiernos del PP hace casi 30 años fue el modelo que a nivel global nos provocó una de las mayores crisis económicas conocidas; a nivel local lo que hizo fue vaciar de población joven y clases medias el centro de la ciudad y sus barrios tradicionales, provocando una decadencia y una obsolescencia que a fecha de hoy no hemos conseguido revertir. Y no lo hacemos, no lo conseguimos revertir, pese a las notables (y exitosas) iniciativas de dinamizar la cultura y los eventos en la ciudad, y pese al notorio incremento de inversiones públicas, porque seguimos sin abordar la indispensable elaboración de un verdadero plan de regeneración urbana de la ciudad que requiere apostar, además, por otras herramientas. A fecha de hoy seguimos atados a un Plan General aprobado en 2006, caduco y caducado, obsoleto, insostenible, que deja abandonada a buena parte de la ciudad y cuyo desarrollo a fecha de hoy está consolidando en la periferia auténticas barbaridades que se quedarán ahí para toda la vida, como problema para los molinenses de siguientes generaciones.

Pese a que, como decíamos, los indicadores de crecimiento poblacional y económico son contundentes, no todo está en crecer si no lo hacemos de una forma adecuada. Tenemos que desarrollar (y se está trabajando en ello) un  nuevo esquema de movilidad que pacifique el tráfico y quite coches de la ciudad. Estamos trabajando en tener un sistema potente y fiable que mida e informe a la ciudadanía de la calidad del aire que respiramos, cuya contaminación está causando muchas enfermedades sin que seamos plenamente conscientes. Urge también corregir en nuestra ciudad el problema del ruido, auténtico factor de degradación del casco urbano y pesadilla “silenciosa” para miles de vecinos a los que llega a afectar en su salud. La Junta de Gobierno acaba de aprobar la publicación del borrador del Mapa Estratégico de Ruido para que la ciudadanía pueda opinar y hacer sugerencias. Ésta es la herramienta que debe servir para poner en marcha las medidas que corrijan el problema que tantas quejas suscita. Nuestra ciudad también tiene mejoras pendientes en materia de depuración y reutilización del agua y el Ayuntamiento ha puesto en marcha un sistema de control para detectar vertidos contaminantes que ya está dando frutos al detectar infracciones ante las que durante décadas hemos estado impotentes (y la ciudadanía en gran medida ignorante).

Estamos impulsando desde la oportunidad que nos está ofreciendo el Plan de Recuperación Europeo (Fondos Next Generation) para definir corredores verdes que regeneren el río y las ramblas en Molina conectando el núcleo urbano con las urbanizaciones y pedanías. Estamos definiendo la regeneración ambiental del entorno periurbano y rural de Molina a la vez que queremos crear espacios mejorados para el disfrute del medio natural por una ciudadanía que durante décadas ha vivido de espaldas a su río y a su campo.

También estamos trabajando para que esos fondos europeos alimenten una verdadera estrategia de rehabilitación de viviendas en los barrios del centro y las pedanías. Una estrategia que no se limite a tramitar subvenciones para cambiar ventanas y aislar viviendas, sino que revalorice el patrimonio de muchas familias molinenses en las zonas más castigadas por ese abandono que describíamos, llegue la inversión a las economías más humildes y necesitadas, y dinamice la puesta en valor de las muchísimas viviendas abandonadas que hay en numerosos barrios alimentando una oferta de alquiler que la población joven necesita para sus proyectos vitales y que debe contribuir a regenerar la ciudad.

Desarrollaremos en futuras entregas algunas de estas ideas y estaremos encantados de participar en un debate apasionante para el que queremos contribuir desde el nivel de las propuestas y alejándonos todo lo posible del “y tú más” o el “y tú pero” en el que con frecuencia se enreda la actividad política municipal.

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