MOLINA

La lucha del bloque 7, movilizo a la sociedad Molinense

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Paco Ayuso

El 6 de marzo de 1992, fue el punto de partida de una de las luchas sociales más recordadas en nuestra población, cuando todos a una, como en Fuenteovejuna, la sociedad molinense luchaba junto a 48 familias del bloque 7 situado en el barrio de Fátima, aquel 6 de marzo en cada buzón llegaba la orden de desahucio para todas las viviendas, por falta de pago de los recibos, cuando aquellos vecinos con grandes dificultades, familias humildes y trabajadoras, habían pagado religiosamente mes a mes, pero el dinero no llegaba a las cuentas del Banco Hipotecario.

Antes hay que retroceder al año 1965 cuando se construyeron 7 fases de edificios sociales en el barrio de Fátima, construidos por la constructora San Vicente de Paúl, dependiente del obispado y financiada por el banco hipotecario, a razón de 30 años de hipoteca por un importe global por piso de 2.2 millones de las antiguas pesetas, hoy 13.700 euros, viviendas que a la postre se pagaron a precio de oro.

Sin embargo, cuando ya estaban las familias en la recta final de su hipoteca, a punto de recibir las escrituras, lo que recibieron a cambio fue una orden de desahucio que dejaba a las 48 familias literalmente en la calle. Entre el dinero que no llegaba al banco tras los cobros, a pesar de que el recaudador pasaba religiosamente a cobrar todos los meses por las viviendas, entre que el dinero recaudado no llegaba a las cuentas y se extraviaba, llegaba la peor de las pesadillas para estos humildes vecinos. Con el dinero extraviado la deuda de las fases se endosó al bloque 7, el banco hipotecario ponía la denuncia en el juzgado número 32 de Madrid, de donde era la constructora que concluyo con la subasta del inmueble, el bloque 7, fue subastado por en su totalidad por 3.600.000 pesetas (23.000 €), treinta veces por debajo de su valor. Todo un pelotazo.

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Aquello conllevó un auténtico ejemplo de lucha urbana ante las injusticias, y las cloacas financieras, gente humilde, gente trabajadora pagaba religiosamente los recibos de la vivienda y que ahora les habían estafado, y casi 30 años después iban a perder sus casas que con tanto sacrificio habían pagado, 27 años de los 30 hipotecados, mes a mes, recibo a recibo. Ahora los desahuciaban a cambio de nada.

Hubo una gran unión del pueblo de Molina y todos los grupos políticos, hasta 400 vecinos se desplazaron a Madrid para la vista oral del juicio, hasta en tres sentencias desestimaron la nulidad de la subasta que reclamaban los afectados. No fue un camino de rosas, una lucha que duro siete años, pues desde aquel fatídico mes de marzo de 1992, hasta mayo de 1999 que por fin en el salón de plenos del ayuntamiento de Molina de Segura se les entregaban las escrituras a los propietarios, ponían fin a su pesadilla, en uno de los plenos más recordados y emotivos de nuestro ayuntamiento.

La sociedad molinense se había movilizado como nunca

Antes para ello, el ayuntamiento de Molina de Segura y la comunidad autónoma, recompraban el bloque tras el acuerdo alcanzado, tras la compra se cedería a las 48 familias ya con los pisos escriturados a su nombre.

Pero todavía habría una última polémica, los vecinos en muestra de agradecimiento entregaban al alcalde una placa de agradecimiento, lo que disgusto a otras organizaciones políticas y sociales de la oposición, que habían apoyado a la causa desde el primer momento, cuando todo ya iba por buen camino, la polémica quedo solucionada, y en el salón de plenos el 2 de mayo de 1999, con gran jolgorio y siete duros años después, los vecinos recibían sus escrituras, la sociedad molinense, se había movilizado como nunca, en una era que no había ni internet ni redes sociales, pero que la lucha del bloque 7 traspaso nuestras fronteras.

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