Homenaje a Joaquín García Abellán en el MUDEM: Molina abre una exposición para recordar a Chipola

El homenaje a Joaquín García Abellán ya tiene fecha y espacio en Molina de Segura. La Sala de Exposiciones del MUDEM acogerá del 21 de abril al 18 de mayo de 2026 la muestra CHIPOLA. Exposición homenaje a Joaquín García Abellán, una cita que repasará la obra y la trayectoria de uno de los nombres más reconocibles y queridos de la vida cultural molinense. La inauguración será el martes 21 de abril a las 20.00 horas.
La exposición, organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Molina de Segura, reúne trabajos de distintas etapas creativas del artista. El recorrido va desde las primeras tiras de la Familia Chipola hasta sus últimas pinturas, pasando por chistes gráficos, programas de fiestas que forman parte de la memoria de muchos vecinos, carteles de Molina de Segura y Murcia y otros trabajos muy ligados a la vida cotidiana del municipio.
Más que una muestra al uso, la cita se plantea como un reencuentro con la mirada de Chipola, con su forma de dibujar, de observar y de contar. Su obra acompañó durante años a varias generaciones de molinenses en fiestas, publicaciones, carteles y escenas que hoy siguen siendo fáciles de reconocer.
El homenaje a Joaquín García Abellán repasa una vida unida al dibujo y a Molina
Joaquín García Abellán fue uno de esos creadores cuya firma acabó formando parte del paisaje local. Su nombre está unido al humor gráfico, al cartel, a la ilustración y también a una manera muy personal de mirar el mundo, siempre con ironía, detalle y una identidad propia muy marcada.
Desde niño llamó la atención por su facilidad para dibujar. Ese talento encontró pronto apoyo en Francisco Abad Herrero, a quien siempre recordó con respeto y gratitud por haberle abierto la puerta al mundo del arte junto a otros jóvenes del municipio. Más tarde, de la mano del dibujante murciano Baldomero Ferrer, Baldo, y como aprendiz en la agencia publicitaria Ekipo, fue llevando ese genio natural hacia el periodismo y la publicidad.
También estudió Magisterio y trabajó de forma ocasional en el sindicato agrario de Molina. Su trayectoria profesional acabó tocando muchos campos: diseño gráfico, fotografía, pintura e incluso una escultura que quedó como cuenta pendiente. Quienes lo conocieron recuerdan además a un hombre con una capacidad muy especial para la sátira, la caricatura y el monólogo provocador.
Una obra que forma parte de la memoria colectiva de Molina de Segura
La exposición permite volver sobre una producción muy ligada a la historia social y cultural de Molina. Buena parte de su trabajo estuvo al servicio de asociaciones vecinales, colectivos de base y plataformas populares, especialmente en años en los que la imagen gráfica era también una forma de compromiso.
El profesor de la Universidad de Murcia José María Jiménez Cano, que firma uno de los textos sobre su figura, sitúa a Chipola como un creador profundamente conectado con su tiempo y con su gente. Recuerda su vinculación a movimientos cristianos de izquierda, a asociaciones vecinales de su barrio de San Roque y a todo tipo de iniciativas populares. La imagen de muchas de aquellas organizaciones, desde carteles hasta panfletos o logotipos, salió de su mano.
Ese vínculo con la calle, con la gente corriente y con la vida del municipio también aparece en la exposición. No solo por las piezas seleccionadas, sino porque buena parte de su obra sigue viva en el recuerdo de los vecinos, en papeles guardados en casa, en fiestas de otros años y en imágenes que ayudaron a definir una época.
De la Familia Chipola a sus últimas pinturas
El recorrido de la muestra deja ver la amplitud de su universo creativo. Están los trabajos más conocidos, como las tiras de la Familia Chipola, pero también piezas de humor gráfico, programas festivos ya muy recordados, carteles y obras de su etapa final como pintor.
Jiménez Cano destaca que, tras el cierre de una etapa profesional marcada por su empresa Contraplano, García Abellán se volcó en la pintura con una intensidad enorme. De ese tiempo surgieron series muy personales, entre ellas Sus demonios, Músicos negros y desnudos, en una producción abundante y detallista que todavía sigue dando pie a nuevas lecturas.
Ahí aparece otra de las claves de esta exposición: no solo mirar al Chipola más popular, al que muchos vecinos identifican enseguida, sino también al artista que siguió buscando caminos nuevos hasta el final, reinventándose una y otra vez.
Un creador querido más allá de su obra
Hablar de Joaquín García Abellán en Molina de Segura no es hablar solo de un artista. Es hablar también de una forma de estar, de una sonrisa socarrona, de una inteligencia rápida y de una manera muy suya de mezclar humor, inconformismo y ternura.
Por eso este homenaje tiene un peso especial. La exposición ofrece la oportunidad de acercarse a su trabajo, pero también de recordar a una persona muy conocida en la ciudad, alguien cuya huella va más allá de los cuadros, los dibujos o los carteles.
Para quienes lo trataron de cerca, la muestra será una forma de volver a encontrarse con él a través de sus imágenes. Para quienes conocen su nombre pero no toda su trayectoria, puede ser la ocasión de descubrir la dimensión completa de un autor que dejó una marca muy clara en la cultura molinense.




