La riada que anegó la Ribera y dejó una pancarta histórica en la Torrealta

Las inundaciones de 1946 en Molina de Segura dejaron miles de tahúllas anegadas en la Ribera y la Torrealta. Días después, Franco cruzó el centro del municipio camino de Murcia, donde aún se recuerda la pancarta de la Torrealta.

Históricamente, tenemos muchas riadas datadas en nuestro municipio. Si tuviéramos que hacer un mapa de las más graves y recordadas, tendríamos que datar las de los años 1731, 1879, 1900, 1942, 1945, 1946, 1948, 1982, 1987, 2000 y la última gran DANA, en aquel septiembre, en plenas fiestas de Molina, en el año 2019.
Las inundaciones de 1946 en Molina de Segura
Hoy traemos al recuerdo en nuestro periódico la de 1946, que fue denominada la Riada de la Bendita o también como Riada de San Sotero, hace ahora 80 años. La misma que trajo al Caudillo Francisco Franco por entonces a Murcia; tal vez había que llamarla la Bendita Riada que nos ha traído al Caudillo.
Aquel 22 de abril de 1946 se producían unas inundaciones acontecidas por las fuertes lluvias llegadas de las cuencas alta y media, desde Lorca hasta Alcantarilla, que comenzaron de forma intensa a media mañana de aquel lunes 22 de abril. Fueron lluvias incesantes que llevaron a que, al final de la tarde, se desbordara el río, en unas inundaciones que fueron como peor parada de nuestro municipio en la Ribera de Molina. También había hecho mucho daño a la propia Alcantarilla, Murcia y Orihuela. En la Ribera de Molina, peor parada, como decimos, junto a la Torrealta, se inundaron 5.000 tahúllas, dejándolas inservibles para muchos años.
La visita de Franco y la pancarta de la Torrealta
Una semana después, el lunes 29 de abril, Franco visitaba Murcia para ver los daños. Antes tenía que pasar por el mismo centro de Molina de Segura; aún no estaba hecho el desvío de la nacional, con lo que Franco cruzó la avenida de Madrid, hoy calle Mayor.
A su paso por nuestra población le esperaban con honores, como en el resto de poblaciones, la banda municipal, con una avenida de Madrid que era un río de gentes que llegaba hasta el propio Llano de Molina.
A pesar de la ruina que había dejado en nuestra huerta, el bien más preciado, a la salida de Molina, ya dirección a Murcia, se podía leer una emotiva pancarta, como fue relatada en la prensa: “Torrealta, Bendita Riada que nos ha traído al Caudillo”, que 80 años después sigue siendo recordada.




