MOLINA

Ayudar es difícil

Ayudar es difícil
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Alejandro Bernal

Este artículo que aquí presento puede que sea uno de los más personales que he escrito en InfoMolina, ya que el tema que voy a tratar lleva en mi vida mucho tiempo, y últimamente, estando en Amer (Asociación Molinense de enfermedades raras) he aprendido bastante a ese respecto.

Siempre he sido dado a echar una mano cuando alguien la necesitaba, pero no fue hasta acabar la secundaria que algo dentro de mí me impulsó a comprometerme con esta tarea que se ha convertido en una especie de misión de vida. Y es que, después de haber sufrido tanto en mi adolescencia, de haberme encontrado tan solo y sin ayuda, poco a poco, me he ido convirtiendo en esa persona que yo necesité y nunca tuve, para los demás.

Amer, y sobre todo su secretaria, Mercedes, han sido pilares fundamentales en mi lucha contra la desigualdad y la soledad, y debo decir que estoy haciendo mucho bien. Me siento genial por ello y les agradezco mucho la oportunidad que me han ofrecido, pues no es una obligación, sino más bien un regalo. En ocasiones, y perdonadme si peco de presuntuoso, me he llegado a sentir poderoso, sentía que podía ayudar a todo el mundo hasta que me di de bruces con la realidad, esa triste realidad que nadie quiere ver, pero ahí está.

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Aprendí que ayudar o intentar ayudar no es tan fácil como suponía, pues me he encontrado con personas que por mucho que lo intentara no querían ser ayudados, simplemente no se dejaban. También he aprendido que involucrarse demasiado con una persona puede llegar a ser agotador, sobre todo si eres muy empático porque al final acababa afectando de maneras insospechadas a tu propio bienestar.

Yo, que he ido a terapia, entiendo mejor por qué los psicólogos parecen distantes frente a sus pacientes, ¿Os imagináis que se llevaran a casa los problemas de todas las personas que tratan?… Acabarían muy mal.

Para finalizar diré, que, a pesar de lo aprendido, no decaeré en mi decisión de tender la mano a quien la necesite y acepte, teniendo siempre en cuenta que tengo que hacer hasta donde pueda, sin permitir que me afecte demasiado la situación con la que me encuentre, pues si no estoy fuerte yo, no podré realizar esta bonita y ardua tarea.

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