La Unión Molinense muestra su indignación por el reparto de ayudas

En la Unión Molinense, el fútbol no para ni en verano, y no nos referimos precisamente al Mundial, sino al periodo veraniego, donde los equipos han de armar su proyecto deportivo. Eso sí, para planificar un proyecto acorde a nuestro fútbol y a nuestro municipio hace falta un buen presupuesto.
La Unión Molinense cuestiona el reparto de ayudas
Hace unas semanas, la cúpula de la Unión Molinense se reunió con la plana mayor del consistorio: José Ángel Alfonso como alcalde, Carlos Perelló como concejal de Deportes y Fran Hernández como responsable de la caja de caudales; por el bando futbolístico, Juan Fabrilo Perea como presidente y Nico González como director deportivo.
Las negociaciones no llegaron a buen puerto, al contrario de lo que sí ocurrió con el Ciudad Molina Basket, que saldría con 140.000 euros de ayuda pública, por los 12.000 euros de la Unión Molinense.
Si bien, hasta la fecha, y pese a los logros conseguidos por el Molinense, con dos promociones de ascenso a la categoría de bronce a sus espaldas —cosa que nunca antes ocurrió en Molina de Segura—, el apoyo institucional está siendo insuficiente para el club.
Hasta ahora siempre ha habido mucha prudencia en las declaraciones institucionales futbolísticas, pero esta vez han dicho hasta aquí con el reparto de la tarta.
Todo saltaría por los aires cuando, en artículos y reportajes en Onda Regional y el diario La Opinión, Nico, director deportivo, saldría a la palestra denunciando el malestar de la entidad por el agravio comparativo con el baloncesto: 140.000 euros directos que recibe el basket, por los 12.000 euros indirectos, vía Sercomosa, que ponen encima de la mesa para el fútbol.
La respuesta del Ayuntamiento es que el baloncesto está en una categoría superior. Sin embargo, el presupuesto oscila en la misma cantidad tanto para el Ciudad Molina Basket como para la Unión Molinense, con un montante de alrededor de 300.000 euros que necesita cada uno de los proyectos para competir con solvencia, reclaman los futboleros.
Diferencias entre el fútbol y el baloncesto
El Ciudad Molina Basket competirá en Segunda FEB, categoría nacional sobre el papel y sobre el mapa: la tercera categoría del baloncesto español tras ACB y Primera FEB. Los de Carles Miñana competirán contra equipos catalanes, aragoneses, baleares, madrileños y hasta andaluces.
Por el contrario, la Unión Molinense, que compite en Tercera RFEF grupo XIII, lo hace en categoría nacional sobre el papel, pero no sobre el mapa, pues competirá contra equipos de la Región, solamente contra un almeriense como el Pulpileño, pero adscrito a la federación murciana.
Los rivales y las distancias son diferentes, pero el gasto es el mismo, denuncia la Unión Molinense. Nico subraya que el baloncesto tiene que mantener a 12 jugadores y el fútbol a 23.
Una partida de 100.000 euros para los equipos de élite
En el último pleno se aprobó por mayoría una partida de 100.000 euros para los equipos de élite. Sin embargo, esta temporada la disfrutará en su totalidad el Ciudad Molina Basket, con la promesa de que el próximo año podrá acceder cualquier otro club que la merezca.
El Ciudad Molina Basket queda conforme; la Unión Molinense pone el grito en el cielo ante lo que le parece una injusticia.
El Ayuntamiento le dice al fútbol que, para tener los mismos beneficios económicos de la nueva partida, tiene que acceder a la Segunda RFEF. Si bien, si en ese caso lo consigue, no disfrutaría de los 100.000 euros que sí lo hace el Molina Basket, pues entonces habrá que repartirlos.
Con ello, las cuentas de la lechera saldrían a 50.000 euros a pachas. Eso sí, el año que viene, a saber dónde estarán los unos y los otros.
Cierto es que el apoyo institucional es histórico en comparación con ejercicios y colores políticos anteriores, pero tal vez, a pesar de las cifras, no es suficiente o no es justo el reparto, como denunciaba Nico González.
La Unión Molinense, con estas circunstancias, intenta armar un proyecto ambicioso, pero la pela es la pela, y equipos de pedanías como Santa Cruz partirán en Tercera División con más presupuesto que el equipo que representa a Molina de Segura, con 80.000 habitantes.
La Unión Molinense reclama ayudas e instalaciones
El fútbol y la Unión Molinense no buscan guerras, buscan justicia, pues al perjuicio económico se le suma el perjuicio en cuanto a infraestructuras del estadio Sánchez Cánovas: sin graderío ni vestuarios.
Por el contrario, el baloncesto sí goza de buena salud en cuanto a ayudas e instalaciones.
La polémica está servida y los unos y los otros están obligados a entenderse por el bien de nuestro deporte. De momento, la Unión Molinense reivindica sus derechos.




