Mujeres con Nombre lleva al 8M de Murcia el mural creado este sábado en la Plaza de España

El Mural de la Mujer en Molina de Segura viaja al 8M de Murcia tras una jornada participativa con batucada de AFESMO y lectura de manifiesto

El Mural de la Mujer en Molina de Segura ya está en la calle. La asociación Mujeres con Nombre organizó este sábado 7 de marzo, una jornada abierta en la Plaza de España para crear una pancarta colectiva que ha acompañado hoy, 8 de marzo, la concentración por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Murcia.
Durante la mañana, vecinas del municipio se acercaron para escribir mensajes y dibujar en el mural. La actividad contó con la batucada de AFESMO, se entregó una mona a las participantes y se cerró con la lectura de un manifiesto.
Un Mural de la Mujer en Molina de Segura construido entre vecinas
El mural, con el lema “Mujer, me gusta cuando no callas”, fue tomando forma con aportaciones de distintas personas a lo largo de la jornada. El objetivo era que el mensaje no se quedara solo en la plaza: el mismo soporte se preparó para convertirse en pancarta y llevarlo al acto del 8M en la capital.
Las imágenes de la mañana recogen varios momentos: la gente firmando y dejando frases en la lona, el ambiente alrededor de la mesa informativa y la participación de la batucada que puso ritmo a la convocatoria.
Batucada de AFESMO, mona y lectura del manifiesto
La batucada de AFESMO acompañó el acto en la plaza, marcando el tono reivindicativo de la jornada. Además, la organización entregó una mona a quienes participaron y aprovechó el encuentro para compartir información de la asociación.
El acto incluyó la lectura del manifiesto del 8M, que arrancó con un mensaje directo: “Hoy, 8 de marzo, no celebramos: exigimos”.








Qué denuncia el manifiesto leído en Molina
El texto sitúa parte del foco en la memoria y en decisiones municipales recientes. Entre otros puntos, recuerda que el pasado septiembre se cubrió con pintura blanca el mural “Estrellas en Conserva” de la Plaza de España, dedicado a las trabajadoras de la conserva, y señala que “borrar ese mural fue una decisión política”.
También menciona el debate sobre reconocimientos públicos (como el nombre del nuevo centro de salud) y reclama financiación estable para asociaciones de mujeres e iniciativas sociales vinculadas a igualdad.
El manifiesto dedica un bloque a la violencia machista, pidiendo que se nombre y se actúe con recursos de prevención y atención, y reclama mejoras en la gestión de la dependencia, por su impacto en mujeres cuidadoras y en quienes esperan ayudas.
El cierre vuelve al lema que presidía la pancarta: “¡Mujer, me gusta cuando no callas!”




