Cuando Molina de Segura se quedó 20 años sin procesiones (1967-1987)


En la Semana Santa de 1967 los molinenses sin saberlo, en una era muy religiosa aún, iban a disfrutar de sus últimas procesiones, los repetidos conflictos de la época hizo que interviniera la diócesis de Cartagena para prohibir las procesiones, dicen algunos, otros que fue un malentendido entre los dirigentes de las cofradías y el párroco de la iglesia de La Asunción, declarado por entonces cura progre y discusiones permanentes, falta de ilusión y el desalojo de los pasos de la iglesia para mandarlos a fábricas y almacenes para sus arreglos.
Otros que los pasos pertenecían a los industriales de la conserva y que cada Semana Santa creaba entre las cofradías interminables disputas y polémicas.
Recorrido tradicional de las procesiones
Fuera lo que fuera, lo único cierto es que la Semana Santa ya de 1968 desaparecía de las calles de Molina de Segura, ya no había procesiones, aquellas que siempre tenían el mismo recorrido, salida desde la iglesia de la Asunción, calle Consolación, Sepulcro, calle mayor dirección calle estación, paseo Rosales y regreso a la iglesia de la Asunción era el recorrido de todas las procesiones, algunas recordadas y rebautizadas como la de los huevos fritos, la de cristo de la columna por su parecido al huevo frito, sotana blanca y capa del color de la yema.
El último año la procesión del Cristo de las penas, por las disputas saldría desde la iglesia del Sagrado Corazón en lugar de la Asunción, durante la propia procesión hubo grandes disputas entre los párrocos, los cofrades y los modernos como eran catalogados los vecinos que querían apartar la religión de la sociedad. Con este coctel de enfrentamientos, peleas y discusiones, Semana Santa si y Semana Santa también tras la de 1967, quedaban suprimidas las procesiones en Molina de Segura por orden de la diócesis de Cartagena.
Durante la totalidad de la década de los setenta seguían sin retumbar los tambores ni lucían los pasos que se habían vuelto a construir tras la quema de la guerra civil por nuestras calles, mientras en otras poblaciones de la región estas fueron tomando un gran protagonismo, declarándose de gran interés, mientras que en Molina de Segura vivíamos la vergüenza de llegar al punto que desaparecieran por nuestra falta de civismo en Semana Santa.


Resurgimiento gradual de las procesiones
La década de los ochenta comenzaba con el mismo panorama, tal vez ya nos habíamos acostumbrado a estar sin procesiones, el peregrinaje a las de Murcia nos bastaba, o a la vecina localidad de Alguazas, que lucían un gran esplendor.
No sería hasta pasada mitad de la década, año 1986, cuando se constituía la cofradía del cristo de las penas, que ya en 1987 volvía a procesionar con la procesión del silencio, aquella Semana Santa fue muy emotiva por el resurgir de las mismas. Había vuelto el olor a incienso a nuestro municipio 20 años después.
La Semana Santa de Molina de Segura es nuestra y la sentimos con pasión.
Tras la del silencio, llegaría en 1.992 la del santo entierro en Viernes Santo, en 1.995 la del Domingo de Resurrección. En 1.996 la procesión de la burrica como desde el principio se conoció a la del Domingo de Ramos de la cofradía “entrada triunfal de Jesús en Jerusalén” para que en el año 2007 llegara la primera de los niños.
Ahora la Semana Santa molinense tras 37 años consecutivos en la nueva era es una realidad, mejores o peores en cuanto a interés cultural regional o nacional, son nuestra Semana Santa y es nuestra, y, por lo tanto, por lo que los molinenses sienten su devoción, y a los que se le ponen los pelos de punta en cada una de nuestras procesiones en la semana de pasión.




