Un Encuentro Inspirador con Sara García-Alonso


Molina tuvo el honor de acoger a una figura excepcional: Sara García-Alonso, destacada por su labor en la investigación biomédica y primera mujer española astronauta en el cuerpo europeo de astronautas. Su visita al Colegio Los Olivos, para participar en una conferencia organizada por la Fundación de Estudios Médicos de Molina de Segura (FEM), se convirtió en una fuente de inspiración y motivación para quienes sueñan con carreras en las áreas STEM.
Sara García-Alonso
El periplo académico y profesional de García-Alonso abarca desde licenciarse en Biotecnología y obtener un máster en Investigación Biomédica y Biológica, hasta alcanzar un doctorado en Biología Molecular del cáncer, distinguido con la calificación de cum laude y un premio extraordinario de doctorado. Su travesía científica en la lucha contra el cáncer, junto a su compromiso comunitario y su pasión por el buceo, el Krav Maga, y el paracaidismo, destacan su perfil multifacético. Su selección como miembro de la Reserva de Astronautas de la ESA en 2022 simboliza no solo un hito personal, sino también un avance para la representación femenina en el espacio.



Hablando con Sara García-Alonso
En nuestra entrevista con Sara García-Alonso, ella comparte un mensaje inspirador para la próxima generación de científicos, subrayando la importancia de la investigación.
¿Qué te inspiró a dar el giro hacia la astronáutica?
Lo que más me inspiró fue darme cuenta de que, de alguna forma, la profesión de astronauta reunía lo que yo buscaba en ese trabajo soñado que todos los niños han tenido alguna vez. Pensé que había encontrado en la ciencia, y efectivamente lo he encontrado, un campo que implica proyectos científicos, avances en la tecnología, y el trabajar con otro tipo de perfiles que luchan codo con codo para llevar adelante este tipo de misiones con ese puntito de aventura que no tiene ningún otro trabajo, porque eso es algo completamente extraordinario en el sentido más literal de la palabra del trabajo de los astronautas.
¿Toda la preparación que tienes ha servido para poder inclinarte hacia esto, y la labor como nutricionista y preparadora física ha ayudado?
Lo digo muchas veces: todos los pasos que he dado a lo largo de mi vida no los di para convertirme en astronauta. No estudié biotecnología ni me dediqué a la investigación por eso; no me especialicé en nutrición y actividad física y deporte, por eso, pero todos esos pequeños pasos me han servido y me han ayudado para ser elegida.
Como mujer en campos de ciencia y tecnología altamente competitivos y ahora como parte de la reserva de astronautas de la ESA, ¿qué consejos darías a las jóvenes estudiantes que aspiran a carreras en STEM y posiblemente en la exploración espacial?
Que no se pongan límites, que no se pongan ellas mismas las barreras, que se atrevan a intentarlo y que se atrevan a equivocarse y a cometer errores porque eso es parte del aprendizaje. No es un fracaso, es aprendizaje. Y que se atrevan también a cambiar de camino si el que han emprendido no les motiva. Que busquen perseguir aquello que les motiva y les haga felices, sin limitarse, sin pensar que no son capaces.
Tu trabajo voluntario con la Asociación Española contra el Cáncer, la organización de talleres científicos y la participación en estas conferencias, ¿cómo ha impactado esta experiencia en tu enfoque hacia la ciencia y la sociedad? ¿Qué te ha aportado y qué papel crees que juegan los científicos en la educación?
Más que lo que me aporta, que por supuesto es mucha satisfacción, lo hago por aportar yo a la sociedad. Ese era mi objetivo desde que era muy pequeña: quiero avanzar en el conocimiento y ayudar a que la sociedad, que el mundo de alguna forma sea mejor. Lo hago a través de mi investigación y ahora, a raíz del nombramiento, me han dado este altavoz para comunicar la ciencia, para visibilizar causas. No puedo no usarlo, sobre todo cuando veo que inspira a gente joven, que ayuda, que pone en valor lo importante que es la investigación y la lucha contra el cáncer. Como «no voy a hacerlo», es supergratificante. Es mi forma de ayudar desde lo que me permiten las circunstancias.
Y por último, ¿piensas que hay mucho recorrido por hacer todavía?
Claro, siempre queda más por hacer, pero eso es lo bueno, que sigamos en continua evolución y en continuo progreso. Creo que se han dado grandes avances, que la gente es cada vez más consciente de la necesidad de invertir en investigación, que esa desigualdad que había entre hombres y mujeres está intentando suplirse y compensarse de alguna forma. Queda mucho camino, pero vamos en la buena dirección. Hay que seguir codo con codo, poniendo a todos los niveles y trabajar todos juntos para ello.




