El periodista Miguel Ángel Santiago presenta su obra en Molina y nos cuenta cómo su historia personal se convirtió en libro

El autor de “Abatido por una mariposa” relata en esta entrevista cómo una historia de amor, ruptura y prisión dio origen a su primer libro, que ya va por su segunda edición.

El próximo martes 10 de junio, a las 19.30 horas, la Biblioteca Salvador García Aguilar de Molina de Segura acogerá la presentación del libro Abatido por una mariposa, primer trabajo del periodista y escritor Miguel Ángel Santiago (Almería, 1992), afincado actualmente en la Región de Murcia, con la presencia de la concejala de Cultura, María Hernández.
Pero lo que se presenta no es solo un libro: es una confesión escrita entre rejas, el resultado de una historia personal que llevó al autor a prisión y que ha logrado conmover a lectores de todo el país. Santiago ha querido compartir con este periódico una reflexión profunda sobre su proceso creativo, la respuesta del público y lo que significa presentar su obra en Molina, cerca de lo que él llama “su gente” y “sus raíces”.
¿De qué trata Abatido por una mariposa?
El libro cuenta la historia real de una relación intensa y destructiva que llevó al autor a incumplir una orden de alejamiento y acabar en prisión. Desde la celda, empezó a escribir lo que vivía: la convivencia con presos de todo tipo, las entrevistas que realizó con su mirada de periodista, y una caída emocional que terminó convirtiéndose en redención.
Es un testimonio íntimo, crudo y honesto, escrito desde dentro y en primera persona.

¿Cómo ha influido tu experiencia personal durante tu estancia en prisión en la forma de narrar y construir los personajes del libro?
La cárcel me obligó a mirar hacia dentro con los ojos muy abiertos. No solo fue una experiencia límite, sino también un espacio de observación brutal. En ‘Abatido por una mariposa’ no hay héroes ni villanos, solo seres humanos con heridas, contradicciones y momentos de lucidez. Escuchar a otros presos, convivir con sus historias, sentir el peso de cada silencio… todo eso se coló en la forma de narrar. El libro está escrito desde la carne, desde la vergüenza, pero también desde la ternura. No podría haberlo escrito sin haber pasado por ahí.
El libro ha tenido una buena acogida por el boca a boca y las redes sociales. ¿Qué tipo de mensajes o reacciones has recibido de los lectores que se han sentido identificados con tu historia?
Me han llegado mensajes muy personales, muchos de gente que ha vivido relaciones tóxicas, rupturas dolorosas o momentos en los que se les cayó el mundo encima. Algunos me dicen que el libro les ha hecho llorar, otros que les ha reconciliado con su propio pasado. También hay quienes nunca han pisado una cárcel, pero se han sentido identificados con la culpa, el amor o el deseo de redimirse. Me abruma, la verdad. No esperaba esa conexión tan íntima con los lectores.
En ese contexto, el autor quiso añadir una reflexión más sobre el recorrido inesperado que está teniendo su obra:

Me gustaría añadir que el libro se publicó en febrero y, en apenas dos meses, ya ha salido la segunda edición. Ha tenido una acogida bestial, que ni yo mismo me esperaba. Lo que comenzó como un diario íntimo para evadirme en esos días grises, se ha convertido en una crónica testimonial que está despertando mucho interés en distintos sectores: desde el ámbito del periodismo hasta trabajadores y educadores sociales, psicólogos, profesionales del ámbito penitenciario y personas vinculadas a la intervención social o a contextos de vulnerabilidad.
Me emociona ver cómo una historia tan personal puede resonar en espacios tan diversos.
¿Qué significado tiene para ti presentar esta obra en Molina de Segura, y qué esperas del encuentro con el público en la Biblioteca Salvador García Aguilar?
Molina está muy cerca de muchas cosas importantes para mí: de mi gente, de mis raíces, de esa versión más joven de mí que soñaba con ser periodista y escribir libros. Presentar allí ‘Abatido por una mariposa’ es una forma de cerrar el círculo, o tal vez de abrir otro nuevo. Espero que el encuentro sea sincero, que podamos hablar sin filtros y compartir ese espacio de vulnerabilidad que el libro también propone. Ojalá la gente se acerque, escuche, pregunte, sienta. Para eso escribí este libro: para no callarme más.
La cita es este martes en la Biblioteca Salvador García Aguilar. Y lo que allí ocurra no será solo la presentación de un libro, sino un espacio para el diálogo, el reconocimiento y, tal vez, una forma colectiva de reconciliarse con las propias heridas. La entrada es libre.




