La «gracia» de los porros


En el anterior número os anticipé que hablaría del cannabis, la marihuana, el cáñamo, los porros, los petas, la mierda o como queramos llamar a esta droga. A ello vamos.
Desde la propaganda americana (del norte) se nos lleva bombardeando durante décadas de lo buenos que son el 7º de caballería (ejército yanky), la comida basura y lo divertida que es la marihuana. Para ello han utilizado el cine, la TV, y ahora las redes sociales, entre otros medios.
Estas son algunas películas donde se trata el tema:
• Pineapple Express (Superfumados) (2008)
• Dos colgaos muy fumaos (2004) …
• El gran Lebowski (1998) …
• Ted (2012) …
• Friday (1995) …
• Jay y Bob el Silencioso Contraatacan (2001) …
• Colega, ¿dónde está mi coche? (2000) …
• El Jardín De La Alegría. ..
• Como humo se va (Cheech and Chong’s Up in Smoke 1978)
Hoy vengo a denunciar esta fea propaganda que lleva a nuestros jóvenes al consumo de una sustancia que lejos de ser inocua es extremadamente peligrosa para el individuo que la consume y muy dañina para la sociedad en la que intenta vivir.
Continuamente se utiliza al «colocao» como objeto de bromas, como el personaje simpático. Nos hacen envidiar su libertad, su pasotismo, su felicidad.
Pero nada más lejos de la realidad.
EL PORRO MATA
El porro mata. Mata directamente o te arruina la vida que es peor. Arruina personas, familias, amigos y todo lo que rodea al porrero drogadicto. Y no tiene ninguna gracia.
El consumo diario o casi diario de cannabis aumenta el riesgo de desarrollar ansiedad o depresión, psicosis y esquizofrenia. El brote psicótico por consumo de cannabis es un cuadro sintomático que afecta a la capacidad de percibir la realidad con precisión.
Los adolescentes y jóvenes corren un alto riesgo de sufrir daños en los procesos del neurodesarrollo. Su cerebro se desarrolla mal o no llega a hacerlo. Un daño irrecuperable. A largo plazo, la marihuana puede causar problemas de salud, así como problemas con el desarrollo cerebral: Las personas que comenzaron a consumir marihuana en la adolescencia pueden tener problemas para pensar, recordar y aprender.
El miedo, la falta de autoestima, la soledad, la inmadurez emocional, la inseguridad, las ganas de huir de las responsabilidades o de la realidad de la vida propia, son solo algunas de las motivaciones detrás de las adicciones. Son las sensaciones que mitigan, estas las que generan la dependencia.
Uso medicinal
Es una de las excusas para usar esta droga. No parece malo que en caso de enfermedad terminal se use para evadirse en sustitución de la eutanasia, el alcohol o la morfina. Pero no hay excusa para usarla en ninguna otra situación, pues el daño siempre supera al de cualquier enfermedad.
Con estas palabras no pretendo modificar la conducta de los que ya consumen, pues ya son mayorcitos para saber lo que hacen, aparte de que el mal ya está hecho. Lo que pretendo es que no caiga más gente en este engaño.
Por supuesto, agradezco sus comentarios y críticas. Pueden dirigirse a mis teléfonos (el móvil solo para WhatsApp, por favor) o e-mail.
Gracias por leer.





