MOLINA

20 años sin nuestro premio Nadal, Salvador García Aguilar

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Salvador García Aguilar, un genio literario nacido en Rojales y adoptado por Molina de Segura, dejó un legado eterno tras ganar el Premio Nadal y marcar nuestra historia cultural.

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Paco Ayuso

El pasado 13 de enero se cumplía la segunda década de la marcha de uno de nuestros genios literarios, Salvador García Aguilar, había nacido en Rojales un 21 de noviembre de 1924 (hoy tendría 100 años), tras la guerra en el año 1940 se trasladaba y afincaba en Molina de Segura, durante el conflicto bélico había residido en Barcelona para el trato de la enfermedad de su madre.

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Una vida discreta marcada por la escritura

Hombre sin apenas estudios, eso no le privo de ser culto, hasta el punto que trabajo como administrativo en la legendaria firma conservera “La Molinera”, durante tres décadas, antes había sido aprendiz de barbero, mientras todo esto ocurría le encantaba leer, y escribir en el más absoluto anonimato, ni siquiera su familia sabía que su gran pasión era la escritura, y que lo hacía tan bien.

Un compañero le sorprendió con sus escritos, al leerlos quedo asombrado y le propuso llevarlo a los premios Nadal, Salvador se dejó llevar, y un día de Reyes, de aquel 6 de enero de 1983, saltaba la noticia que caía en Molina como una bomba atómica en Molina de Segura, pues nuestro vecino había sido el ganador de premio Nadal con su obra “regocijo en el hombre”.

El salto a la fama a los 60 años

 Aquel éxito le llegaba a los 60 años de edad, una clara muestra que no hay edad en la vida para triunfar. Entonces dejo su trabajo como administrativo en La Molinera, para dedicarse exclusivamente y profesionalmente al mundo de la escritura, seguidamente llegaron obras como trilogía contemporánea formada por las novelas camino de vuelta (1988), la noche ilegible (1989) y la palabra perdida (1990). El ayuntamiento de Molina de Segura le ejercería de editorial publicándole las obras “la flauta hay que tocarla siempre” y “Epílogo de una reencarnación” para que, en noviembre del 2003, dos años antes de su fallecimiento, publicara su última obra “El tiempo que nos vive”. 

Su hogar, su despacho y una anécdota inolvidable

Salvador García Aguilar, vivía en un chalet ajardinado en la urbanización Los Vientos, donde en la planta baja tenía su despacho donde escribía junto a un gran ventanal, Paco López Mengual nos recordaba una simpática anécdota, al día siguiente de ganar el premio Nadal, cuando una mujer paraba por la calle a su esposa para decirle aquello de: “No sabía que Salvador sabia Nadal tan bien, que le han dado un premio”. 

Sus últimos años y su legado

Su última aparición pública seria en enero del 2004, un año antes de su fallecimiento, en la entrega de premios del club de la prensa, gala que se hizo en Molina.

El Alzheimer llegó a sus últimos años de vida perdiendo sus recuerdos, cruel para un genio como él.

Fallecía el 13 de enero de 2005 en la clínica Belén de Murcia tras pasar varios días en coma. Eduardo Contreras, entonces alcalde, bautizaba la nueva biblioteca construida con un busto en su memoria el 27 de marzo de 2007, para que su memoria quede de por vida en nuestra sociedad y en la cultura. 

De uno de los hijos adoptivos y predilectos de Molina de Segura, que hizo que nuestra villa fuera en 1983 premio Nadal.

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