
Los Secretos, La Unión, Norma Duval, el Fary y el casi linchamiento de Imanol Arias platos fuertes de aquellas fiestas.
En plena celebración de las Fiestas Patronales de Molina de Segura 2026, recuperamos este artículo de Paco Ayuso publicado en nuestra edición en papel, en el que recuerda cómo vivió las fiestas de 1990 con apenas 20 años.

Pues ya tenemos una vez más una nueva edición de las Fiestas Patronales en Molina de Segura y es que, por muchas que lleve este cuerpo serrano a las costillas, cada mes de septiembre mi vida se llena de ilusión con las luces, la feria, los conciertos, las barras, el motocross y tantas cosas en las fiestas de mi pueblo en honor a la Consue, como siempre llamé cariñosamente a nuestra patrona, la Virgen de la Consolación.
Si tuviera que recordar una de mis mejores fiestas, tal vez no tenga que irme muy atrás, pues las del año pasado, por conciertos y diversión, fueron inolvidables, y estas también prometen. Pero cuando miro atrás recuerdo con especial cariño las de 1990, unas fiestas que me pilló con veinte añitos y la cartera llena de billetes para celebrarlas a lo grande.
Aquel verano de 1990 fue muy especial para mí. A punto de comenzar la campaña como mozo en el melocotón en la factoría de Fátima, en Industrias Prieto, me llamaron para trabajar desde las oficinas de Prieto, no para echar cajas de melocotones a la cinta, sino esta vez para trabajar en las propias oficinas como auxiliar administrativo. Fue un 16 de julio de 1990, justo el día del santo de mi madre. Una muestra de cómo te puede cambiar la vida en un plis plas.
Para colmo, aquel viernes 14 de septiembre, el mismo viernes que comenzaban las fiestas de verdad, nos pagaban la paga, más los atrasos. A mí me correspondieron, además de mi sueldo, 60.000 pesetas, hoy serían unos 1.200 €.
Como quiera que yo ya le había dado a mi madre para el apoyo económico de mi casa el correspondiente salario, me quedaba mil duros y daba el resto. Pues pensé: no pasa nada porque me callé como un puto, y estas perras pa mí, pa las fiestas. Así lo hice y, con ese presupuesto, se presentaban unas fiestas apasionantes. Y vaya que si lo fueron.
Eran las Fiestas de Molina de Segura de 1990, del 1 al 17 de septiembre. La feria se instalaba donde hoy está el centro comercial Vega Plaza.
Los Secretos, La Unión y aquellas noches de septiembre
Inolvidable aquel concierto que vi en el entonces casi abandonado Estadio Sánchez Cánovas, ya de tierra, un viernes 14 de septiembre a las 22.30: el festival de Rock, con la actuación de La Unión y su “Hombre lobo en París”.
El concierto lo comenzaba entonces el grupo estrella Los Secretos, por supuesto aún con Enrique Urquijo, que deleitaron a la juventud molinense de la época con el “Déjame” o “Sobre un vidrio mojado”. Qué concierto el de aquel año y aquellas fiestas, madre mía.
Y recuerdo que desde allí se veían las luces de la Feria y las ruedas dando vueltas, como decía mi abuela Carmen.
Norma Duval actuaría en el auditorio del parque, mientras que, gratuitamente, el Fary lo hacía en la plaza del Ayuntamiento, con el escenario ubicado en la misma puerta principal del Ayuntamiento.
De repente, en plena actuación, el Fary paró y dijo aquello de… “Hoy voy a estrenar para Molina de Segura una nueva canción”, y entre risas del público comenzó a cantar “El torito bravo”. Pues sí, en la misma puerta del Ayuntamiento cantó el Fary.
Esa noche, después del Fary, actuó la inolvidable orquesta Casablanca, que ningún año faltaba a su cita en las fiestas.
Las cenas, las barracas y la feria de aquellos años
No podían faltar aquellas fiestas, con ese montón de billetes en la cartera, las cenas con los amigos en las mesas que montaban La Taska, El Retiro y el mítico Bar del Sebastián “El Salzillo”, mi vecino, y como así se llamaba nuestro edificio. Otras veces cenábamos en la pizzería empotrada, no recuerdo el nombre, frente a la heladería Quica.
También se montaban barracas en la Plaza de la Cruz, el parque del Paseo Rosales y en la plaza del Hogar del Pensionista. Las copas nos las tomábamos en el Benissan.
Recuerdo que malgasté mucho dinero en cintas de cassette que se vendían por entonces en la Feria, en pulseras, y hasta una planta le compré en la puerta de la Guardia Civil a mi madre. Yo le dije que me había tocado en la tómbola, y es que a mi madre el mejor regalo que le podías hacer era una planta.
Aquel año, las tómbolas, los puestos, el algodón dulce… estaban ubicados en la avenida de Madrid, desde lo que hoy es la redonda del Ayuntamiento hasta el quiosco de la Peneca.

El día que Imanol Arias casi lo linchan en Molina de Segura
Pero si hay un hecho para recordar es lo que pasó con Imanol Arias, que casi es linchado en Molina de Segura, que se tuvo que saltar el semáforo para no terminar linchado literalmente.
Resulta que el actor que dio vida al mala leche de Antonio Alcántara en “Cuéntame cómo pasó”, los años que se despistó a la hora de declarar Hacienda, demostró años antes su poco amor por el teatro en Molina de Segura.
Imanol Arias, que pertenecía a la compañía de Teatro Lope de Vega, se negó a actuar en el auditorio con su obra “Calígula”, que abría el Festival de Teatro.
Había llovido por la mañana y al mediodía. Imanol ya dijo que se negaba a actuar en esas condiciones. Los entonces trabajadores de la recién creada, meses antes, Sercomosa se dejaron la piel secando el auditorio. Había quedado en buenas condiciones, por lo tanto podía actuar.
Imanol Arias se volvió a negar y cambió de excusa: la Feria, que estaba junto al auditorio, hacía mucho ruido. El Ayuntamiento habló con los feriantes para que durante la actuación pararan la feria, y serían compensados por ello, pero, aun así, Imanol se negaba una y otra vez a actuar.
Ante la indignación de organizadores y espectadores que se habían dado cita en el auditorio por la tozudez de Arias, la ira hizo a aquellos ir a la caza de Imanol por arruinar la obra.
Este salió como el que se quita avispas del culo del auditorio para montar en un coche y huir a la carrera, mientras le perseguían a pie los indignados. El coche se detuvo en el semáforo que había detrás del Ayuntamiento por entonces, que tuvo que saltarlo en rojo, pues llegaban los indignados dispuestos a linchar a Imanol Arias, que se negó una y otra vez a actuar en Molina de Segura.
Las fiestas terminaban con el motocross aquel domingo de resaca tras una taza con pelota en la Fifi. Antes, eso sí, la fiel cita con el Festival Canino y, por supuesto, llevando a la Consue a la ermita con el castillo fin de fiestas.
Qué fiestas aquellas, las de 1990.




