El fútbol base vuelve a mostrar sus vergüenzas con la agresión a San José Los Ángeles en Alguazas


Un partido que terminó en violencia
La escuela molinense San José Los Ángeles y sus integrantes, en especial en la figura de su delegado Juanjo Conesa, serían salvajemente agredidos en la vecina localidad de Alguazas, cuando su equipo infantil se medía a domicilio al Atlético Villa de Alguazas, los de Molina de Segura ganaban 1-2.
Tras el pitido final, lo que pasó en Alguazas fue aterrador, la parte más sucia y cobarde del fútbol apareció, para que el delegado molinense fuera agredido y linchado por el salvajismo en su más puro estilo, de época de poco más de las cavernas.
Una paliza en el campo de fútbol de Alguazas
Con el pitido final, dolidos por la derrota, diversos jugadores locales fueron a engancharse con los de la escuela San José Los Ángeles. En el partido de la ida ya había habido piques. El delegado del equipo de Molina intentó mediar, y sería el peor parado, cuando hasta quince personas, de forma cobarde, lo ajusticiaron dándole una paliza, en presencia de su mujer y sus dos hijos (uno de ellos también agredido) con una vergonzosa falta de humanidad que se pudo vivir en el San Lorenzo.
Violencia en el fútbol base: un problema recurrente
Hace unos días fallecía en Vigo el abuelo del árbitro que había intercedido por su nieto, el árbitro que estaba siendo increpado. El padre de una jugadora le empujó y, en una aparatosa caída, entraba en coma. Ocurría vísperas de Navidades, el pasado 15 de diciembre, tras dos meses en coma, como decimos, ha fallecido.
Valga el ejemplo de una forma tan estúpida de destrozar dos familias, la de la víctima y la del agresor. Esto mismo pudo pasar el pasado fin de semana en Alguazas, cuando el campo del San Lorenzo de Alguazas se convertía en un teatro circo para Juanjo para ser lapidado como en los tiempos de Cristo.
Un llamado a la reflexión
Miedo, terror, pánico, pónganse en su piel cualquier lector, y no vale la más mínima excusa, de que si alguien dijo o no dijo, eso es salvajismo puro y duro, que no puede volver a pasar ni en Alguazas ni en Molina, donde también los coches de policía han tenido que rodear un campo de fútbol de cuando en cuando, pues aquí nadie está libre de pecado.
En un partido de niños, donde los mayores, como decía Luis Aragonés, somos tontos de baba de babero cuando llegamos a estos escenarios.
Mucho ánimo a Juanjo Conesa y a la escuela de fútbol San José Los Ángeles, y como dicen los gallegos, lugar del abuelo fallecido:
NUNCA MÁIS





