CULTURA

Migraciones

El colaborador Paco Tortosa reflexiona sobre las causas de las migraciones, la explotación de los recursos africanos y el uso político de la inmigración.

paco-tortosa
Francisco Tortosa

Las migraciones las hacen todos los animales y el ser humano no iba a ser una excepción. Hay varias causas que generan la migración. Una es la economía, o más bien la pobreza. Otra es la guerra y los regímenes dictatoriales. También se migra para tener una mejor vida, aunque la que tengas no sea mala.

Los que migran por la guerra, la violencia o las dictaduras suelen pedir asilo político. Y es una obligación internacional concedérselo. Nuestro país se formó gracias a todos los migrantes que vinieron y se establecieron aquí con su cultura y sus tradiciones.

Logo

Hasta hace poco, y aún hoy, los españoles han tenido que emigrar a países europeos y otros para enviar remesas y ayudar a sus familias. Otros, antes, tuvieron que huir del régimen dictatorial franquista.

Queda claro, por tanto, que cualquiera de nosotros podemos convertirnos, por una razón u otra, en inmigrantes y no siempre será con los papeles adecuados. Y si no queremos que nos tachen de delincuentes, dejemos de hacerlo nosotros con los demás. Tratemos al inmigrante como lo que es: una persona digna de todos los derechos y con todo el respeto de ser nuestro prójimo.

Europa esquilma África y, tras dejarla arrasada, se queja de los africanos que vienen a tratar de vivir.

El término «esquilmar» (agotar una fuente de riqueza debido a una explotación intensiva) se utiliza con frecuencia para describir cómo las potencias e industrias europeas han extraído —y siguen extrayendo— los recursos naturales de África.

Esta relación no es algo exclusivo del pasado colonial; hoy en día se manifiesta a través del neocolonialismo, acuerdos comerciales asimétricos y la actividad de corporaciones multinacionales.

1. La pesca industrial en África Occidental (El saqueo del mar)

Este es uno de los ejemplos actuales más claros y con un impacto directo en las crisis migratorias hacia Europa.

  • El mecanismo: la Unión Europea firma los llamados Acuerdos de Asociación de Pesca Sostenible (SFPA) con países como Senegal, Mauritania o Gambia. A cambio de una compensación económica relativamente baja para los gobiernos locales, los megabarcos factoría europeos (principalmente de España, Francia y Lituania) obtienen permiso para pescar masivamente en sus aguas.
  • El impacto: los barcos industriales europeos destruyen el ecosistema marino y agotan el pescado (como la sardinella). Los pescadores artesanales africanos se quedan sin capturas, lo que destruye el empleo local y desata crisis de desnutrición. Al quedarse sin sustento, miles de pescadores senegaleses o mauritanos se ven obligados a migrar a Europa utilizando sus propias barcas (cayucos).
  • Uso secundario nocivo: gran parte del pescado capturado por empresas europeas se procesa en harinas y aceites de pescado en la propia costa africana para luego exportarse a Europa, donde sirve para alimentar al salmón de piscifactoría o al ganado europeo.

2. El uranio de Níger y la energía francesa

Níger es uno de los países más pobres del mundo en el Índice de Desarrollo Humano, pero su subsuelo alberga algunas de las reservas de uranio más ricas del planeta.

  • El mecanismo: durante décadas, la empresa estatal francesa Orano (antigua Areva) monopolizó la extracción de uranio en el norte de Níger.
  • El impacto: este uranio ha sido fundamental para alimentar las centrales nucleares de Francia, garantizando que 1 de cada 3 bombillas en territorio francés tuviera electricidad barata. Mientras tanto, en Níger, menos del 20 % de la población local tiene acceso a la red eléctrica. Además, las comunidades cercanas a las minas sufren contaminación por residuos radiactivos en el agua y el aire, recibiendo el Estado nigerino apenas un pequeño porcentaje de los beneficios reales de la venta de su propio mineral.

3. El petróleo en el delta del Níger (Nigeria)

Aunque Nigeria es un país independiente, la extracción de su recurso estrella ha seguido un patrón de explotación neocolonial liderado por grandes petroleras europeas, de manera muy destacada la anglo-holandesa Shell.

  • El impacto ecológico y social: durante más de 60 años, los continuos vertidos de crudo y la quema de gas en el delta del Níger han convertido una de las regiones con mayor biodiversidad de África en uno de los lugares más contaminados del planeta. Los campos de cultivo locales han quedado inservibles y los ríos están envenenados con benceno, destruyendo la agricultura y la pesca locales mientras los miles de millones de dólares generados se desvían a cuentas europeas o a élites locales corruptas.

4. El coltán, cobalto y oro en la República Democrática del Congo (RDC)

El subsuelo del Congo es una bendición geológica y una maldición humanitaria. Minerales como el cobalto y el coltán son indispensables para fabricar las baterías de los teléfonos móviles, ordenadores y coches eléctricos que consume Occidente.

  • El mecanismo: empresas multinacionales europeas, americanas y asiáticas compran estos materiales a través de complejas redes de intermediarios. Para abaratar costes, se nutren de la minería artesanal ilegal, donde hombres, mujeres y niños trabajan en condiciones de semiesclavitud, excavando con las manos en túneles propensos a derrumbes por salarios de miseria. Los beneficios se quedan en las bolsas tecnológicas europeas, mientras el Congo sufre una inestabilidad crónica y guerras alimentadas por el control de estas minas.

5. El control monetario: el franco CFA

Un ejemplo de control sistémico que los críticos califican como una «extracción económica invisible» es el franco CFA, la moneda utilizada por 14 países de África Central y Occidental.

  • El mecanismo: creado por Francia en la época colonial, esta moneda ha estado vinculada directamente al franco francés (y ahora al euro) bajo la supervisión del Tesoro de Francia. Hasta reformas muy recientes, los países africanos estaban obligados por tratado a depositar el 50 % de sus reservas de divisas extranjeras en el Banco de Francia. Aunque aporta estabilidad monetaria frente a la inflación, este sistema limita la soberanía económica de estos países, impide que devalúen su moneda para hacer sus exportaciones más competitivas y facilita que las empresas francesas repatríen sus ganancias a Europa sin apenas restricciones ni impuestos.

El resultado: este modelo de desarrollo crea un flujo unidireccional de riqueza: África exporta materias primas brutas muy baratas (minerales, petróleo, pescado, cacao) e importa productos manufacturados caros de Europa, lo que perpetúa una deuda estructural y bloquea la industrialización del continente africano.

La inmigración es uno de los temas más divisivos de la política global. Al cruzar cuestiones tan profundas como la identidad nacional, la seguridad, la economía y los derechos humanos, se convierte en una herramienta sumamente eficaz para captar votos, desviar la atención pública o presionar a otros gobiernos.

Tanto los partidos de derecha como los de izquierda, así como ciertos gobiernos autoritarios, utilizan este fenómeno de distintas maneras según sus objetivos estratégicos.

1. El uso electoral por la derecha y la extrema derecha (El chivo expiatorio)

Para los partidos de corte conservador, nacionalista o populista de derechas, la inmigración suele ser el eje central de su discurso. Su estrategia se basa en tres pilares:

  • Política del miedo y la seguridad: se vincula sistemáticamente la inmigración irregular con el aumento de la delincuencia, el terrorismo o la pérdida de control de las fronteras. Esto genera una sensación de urgencia que justifica discursos de «mano dura».
  • Chivo expiatorio económico: ante problemas estructurales como la saturación de la sanidad pública, la falta de vivienda asequible o el desempleo, se culpa a los inmigrantes de «colapsar el sistema» o «robar las ayudas sociales». Esto desvía la atención de las responsabilidades de gestión de los propios gobiernos.
  • Guerra cultural e identidad: se presenta la inmigración (especialmente la de culturas no occidentales) como una «amenaza inminente» para los valores tradicionales, la religión mayoritaria o la identidad nacional, agitando teorías como la del «gran reemplazo».

2. El uso electoral por la izquierda (La bandera del progresismo)

Los partidos de izquierda y socialdemócratas también utilizan la inmigración políticamente, adoptando a menudo un enfoque inverso para movilizar a su propio electorado:

  • Capitalización del voto migrante y antirracista: se presentan como los únicos defensores de los derechos humanos frente a la «amenaza fascista o xenófoba». Esto les permite aglutinar el voto de las minorías, de los hijos de inmigrantes ya nacionalizados y del electorado joven o progresista.
  • Arma de polarización: en ocasiones, utilizan la postura radical de sus opositores para invalidar cualquier debate legítimo sobre el control fronterizo, etiquetando automáticamente de «racista» o «insolidario» a cualquiera que proponga una regulación más estricta.
  • Regularizaciones estratégicas: ciertos sectores de la oposición critican que los procesos de regularización masiva de inmigrantes cerca de periodos electorales buscan consolidar una base futura de votantes agradecidos.

3. La inmigración como «arma geopolítica» (Guerra híbrida)

Fuera del ámbito doméstico, algunos gobiernos utilizan a los propios migrantes como herramientas de presión internacional para chantajear a países vecinos o a la Unión Europea. Esto se conoce en relaciones internacionales como la coerción migratoria.

  • El caso de Bielorrusia (2021): el gobierno de Aleksandr Lukashenko facilitó visados y vuelos a miles de migrantes de Oriente Medio para transportarlos hasta la frontera con Polonia y Lituania, abriendo la frontera a la fuerza para desestabilizar a la UE en respuesta a las sanciones económicas que esta le había impuesto.
  • Marruecos y España: en varias ocasiones (como la crisis de Ceuta en 2021), Marruecos ha relajado repentinamente la vigilancia de sus fronteras, permitiendo el paso de miles de personas hacia territorio español como medida de presión diplomática cuando surgían tensiones respecto al conflicto del Sáhara Occidental.
  • Turquía y el acuerdo de refugiados: el gobierno turco ha utilizado frecuentemente la amenaza de «abrir las puertas» a los millones de refugiados sirios que alberga en su territorio para exigir más fondos económicos a Bruselas y evitar críticas europeas a su política interna.

Francisco Tortosa

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba