Este miércoles Teresa Hernández Martínez presenta sus dos novelas en Molina

El Miércoles 13 de Marzo, a las 19:30 horas, el salón de actos de la Biblioteca Salvador García Aguilar acoge la presentación de las novelas “Me llamaba Elena” y “El banco de piedra gris“, de la escritora murciana Teresa Hernández Martínez.
Teresa Hernández Martínez nació en Guadalupe, en plena huerta murciana, cuando se cumplían siete años del final de la Guerra Civil. Desde niña ya escribía poesías a la Virgen en el mes de mayo. Para ella un papel o un lápiz eran un gran regalo. Así fue cultivando su pasión por la escritura, junto a su amor por la lectura. En 1994, junto con la directiva del Centro de la Mujer de Guadalupe, de la que ha sido presidenta durante siete años, deciden dar voz a las mujeres con un certamen literario. Ha conseguido diversos premios literarios de poesía y narrativa, algunos de ellos por trabajos escritos en Panocho.
La novela “Me llamaba Elena“, editada en 2022, es una bella historia que empieza en el confinamiento de la pandemia del COVID-19. Es una reflexión ante los problemas como el miedo y la coexistencia con el ambiente emocional que nos lleva a la supervivencia. Sin más preámbulos, desde el principio y llegando a este estado de desesperanza, una parte de nosotros se abre ante la imaginación de la escritora. Son memorias llenas de sentimientos, así nos lo expresa, en cada capítulo, este libro; donde lleva al lector a enamorarse y a sentir el amor más allá del impedimento de la época. La autora desea que esta novela sirva para que los sueños no se queden como simples ilusiones. Desea que Elenita y el resto de las mujeres puedan convertir sus voluntades en realidad.
El otro libro que se presenta, “El banco de piedra gris“, es la cuarta novela de Teresa Hernández y fue publicado en 2023. Una bruma del pasado se hace presente en esta historia donde la palabra “refugiado” es inhábil para una sociedad tan progresista como deseamos aparentar, pero está tan presente en la mente de la autora que no pasa desapercibida. Desde niña tuvo esa palabra clavada en su pequeño entendimiento, al oír decir a su madre: “Hija, en esta casa tuvimos refugiados de guerra”. Teresa Hernández nos deja una novela escrita con toques de pasión y sacrificio. Es el enlace entre la realidad y la ficción. Un amor servido en bandeja de letras enlazadas.




