ASOCIACIONES

Hogar Compartido de Molina, un ejemplo a seguir en el modelo de residencia de mayores 

Visitamos la Vivienda Colectiva Escuelas Blancas, una asociación sin ánimo de lucro donde “los abuelos se sienten como en casa”

Así lo pudimos comprobar al visitar el hogar, recorrer sus instalaciones, conversar con algunos residentes y con la Tesorera de la Asociación Marisa González,  que nos cuenta  “esto empezó en el año 96, cuando cuatro mujeres del municipio, que vivían por la zona de la plaza de Pío XII, cuatro amigas, vecinas, decidieron juntarse y plantearse ir a vivir juntas a la casa de una y que alguien les echara una mano, las ayudara con la limpieza y lo que necesitaran, aunque todavía estaban bien de salud, a los pocos años una persona que trabajaba en Ayuda a Domicilio, Beatriz Carrillo, les propone hacer una asociación para que tenga más visibilidad y que alguien más pueda disfrutar de la casa, así empezó la asociación Hogar Compartido”.

Ahora se está tendiendo a volver a proyectos como este, no a las grandes residencias, ¿estas mujeres fueron pioneras?

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Sí, fueron pioneras, en este tipo de emprendimiento, el modelo que ahora todo el mundo habla en España, es el modelo residencial Escuelas Blancas porque con 14 plazas, viable económicamente no es, nosotros somos trece o catorce trabajadores, el IMAS o política social te exige que la enfermera este a cinco horas, con esas horas no puede hacer prácticamente nada, aquí en Escuelas Blancas está a jornada completa, viene casi los siete días a la semana, utilizamos mucho el centro de salud, hay muy buena comunicación, en una residencia con un mayor número de residentes la comunicación no es igual, no fluye todo de la misma manera, ellos tienen sus motivos, es un negocio, pero cuando una residencia de mayores que es lo que nos ocupa estás tratándola como un negocio al final eso va en detrimento del abuelo, de la persona mayor que es la que vive aquí.

¿Ustedes hacen hincapié ante la posibilidad de ampliar de no superar las veinte plazas?

Nosotros tuvimos la suerte que durante lo peor de la pandemia, que aquí el covid no entro hasta enero de 2022, o sea hace nada, entonces ya todo el mundo tenía sus vacunas y sabíamos lo que era, ya teníamos material, pero también nos dimos cuenta de que nos faltaba algo de espacio para aplicar los protocolos , con estas nuevas medidas, que en las residencias tenemos que respetar, entonces vimos que ampliando tres habitaciones más, que sería un número total de plazas de veinte, el servicio sería mucho más viable porque contratando a una o dos personas más puedes cubrir esas veinte plazas, pero los ingresos serían mayores, dando viabilidad al servicio para mantener los catorce puestos de trabajo que tenemos y aparte hacer una enfermería, un par de salas para visitas, sala de fisioterapia, esto se haría en el solar municipal al lado de Escuelas Blancas le viene perfecto y estaría el proyecto hecho, ya tenemos la cesión por parte del ayuntamiento, y podríamos hacer en este lugar un huerto urbano, un centro de día que haya mucho más espacio de patio, que esto es lo que le da vida a ellos, por la mañana ellos salen a partir de las diez al patio y están superbién

¿Ven ustedes que el estar en su entorno los favorece?

Ellos se sienten muy bien en Escuelas Blancas, por el sitio, la proximidad, el barrio, no estás en un sitio ajeno a Murcia, aunque hay gente de otros municipios, pero el entorno es muy importante y que los familiares vengan con la frecuencia que vienen, volvemos a lo de antes, al no ser una residencia muy grande, si tienes que dar cita para cien familias con los protocolos que hay actualmente sería muy complicado, aquí pueden venir una, dos o tres veces a la semana si quieren, el entorno es importante.

¿Tienen que tener un grado de dependencia para optar a una plaza?

Siempre, para poder entrar a una residencia Pública tienes que tener como mínimo el grado 2, de forma privada, teniendo más de 60 o 65 cualquiera puede irse, pero para una plaza pública es necesario el grado 2, lo que ha pasado en estos últimos años es que más que social, las residencias son sanitarias, las personas mayores cuando vienen a una residencia ya vienen con un grado de dependencia muy alto, alzheimer u otras patologías y el grado de dependencia es muy alto en su mayoría, necesitando mucha más ayuda, son pocos los casos, nosotros tenemos a Consuelo, que decidió venirse porque está mayor, normalmente quieren estar en su casa, pero ella vivía sola y tenía unas circunstancias personales, y entonces ella misma decidió venirse, es de aquí de Molina y escuelas blancas es un sitio familiar, se encontraba perdida y prefirió estar aquí, además ella sale regularmente a su casa a regar sus plantas luego se vuelve, esto le da vida.

¿Eso sería el ideal al que aspirar?

Eso es lo que tiene que ser verdaderamente un centro sociosanitario, y es lo que verdaderamente somos, tenemos el caso de Fina, sale a misa, al centro de la mujer, y es a lo que habría que aspirar, pero desde hace varios años  las residencias se han convertido en Hospitales de cuidados medios porque necesitan ya no solo ayuda física y mental, sino temas médicos, temas de enfermería, tienen muchísimas patologías y las residencias no podemos satisfacer, no somos hospitales, tendría que haber ahí varias unidades de convivencia según tu grado de dependencia, porque al final, personas como Consuelo u otras que tenemos cognitivamente y físicamente muy bien, necesitan actuaciones diferentes que los residentes con un grado de dependencia severo, debemos tener un término medio, que luego puedan hacer distintas actividades y cuando tienes 14 0 15 plazas se pueda atender a cada uno según sus necesidades, que en sitios más grandes, en unidades convivenciales de más de 20/25 plazas va en detrimento del abuelo. Al ser pequeño todo es más flexible. Por ej. Cambiar el menú´, todo se compra en Molina, aunque el menú está establecido, si algún abuelo en su vida comió lentejas porque vamos a obligarlo a los 90 años a cambiar, ese día se le puede hacer otra cosa, es el beneficio de ser 14, que se puede permitir hacer eso, es la diferencia. Lo ideal sería unidades de convivencia en diferentes zonas de Molina y con 20 plazas 

¿Qué proyectos tienen?

El de ampliación, diariamente y anualmente hacemos proyectos de actividades de todo tipo, pero el proyecto de ampliación es el que puede darle continuación al servicio que tenemos. Es una asociación, pero no hay socios que paguen cuotas, no es una asociación al uso, tenemos 14 abuelos, 15 trabajadores, Los trabajadores somos los miembros de la asociación, peleamos por obtener subvenciones, estamos seguros que con la ampliación, la residencia tiene futuro. Trabajamos muy bien con el ayuntamiento, pero como toda asociación necesitamos más ayuda económica, con lo recaudado no alcanza, intentaremos llegar a las grandes empresas de Molina de Segura, para que colaboren con nosotros.

Para terminar decir, que hay que cuidar muy bien a los mayores, que hay que vivir por ellos, y hay que darle este tipo de espacio. 

Que aquí interactúan con el resto, se sienten útiles, mientras ellos puedan, que colaboren en el día a día y se sientan valiosos, van ganando calidad de vida, sobre todo cuando los haces partícipes del sitio donde viven y logramos que lo sientan como suyo.  

Necesitamos que las instituciones autonómicas se impliquen más en este tipo de proyecto. 

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