ABAÚL Molina de Segura: la asociación que acerca la terapia ABA a niños con TEA


Para conocer de cerca la labor que realiza la Asociación ABAÚL de Molina de Segura, hemos hablado con Gema Águeda Cámara Pérez, directora técnica y supervisora de los programas que se llevan a cabo en la entidad. Desde su apertura en febrero de 2022, ABAÚL ofrece a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) la posibilidad de acceder a la terapia ABA (Análisis de Conducta Aplicado), un tratamiento avalado por la OMS que mejora la adquisición de habilidades, la socialización y la calidad de vida de los menores.
Actualmente, 22 niños reciben terapia individual, apoyo escolar y terapia en domicilio, según sus necesidades, en el espacio cedido por el Ayuntamiento de Molina de Segura, situado en el centro El Jardín. La asociación funciona gracias a las cuotas de sus socios y a la contratación de un equipo estable de profesionales.
¿Qué es la terapia ABA?
Según nos explica Gema Águeda Cámara Pérez, la terapia ABA es un enfoque intensivo y estructurado que descompone habilidades complejas en pasos más pequeños y manejables, utilizando refuerzo positivo para fomentar conductas deseables. Se aplica en la intervención con niños con TEA para que aprendan nuevas destrezas de comunicación, interacción social, socialización y relación con iguales, así como autonomía personal.
ABAÚL cuenta con el apoyo de Abaloo, uno de los principales centros de terapia ABA en Madrid, con el que realizan consultorías periódicas para garantizar la calidad de las intervenciones.
El equipo profesional de ABAÚL

Respecto al equipo, la directora técnica detalla que los terapeutas son los encargados de ejecutar las sesiones, siempre bajo supervisión especializada y con programas personalizados según cada niño.
El equipo está formado por:
- Alba Moreno Cámara
- Sergio David Ángel Fonta
- Manuela García Cutillas
- Pablo García Guillén
Actualmente, Alba Moreno y Sergio Fonta se están formando como supervisores, con el objetivo de ampliar el alcance del servicio.
Una asociación con misión social
ABAÚL es una asociación sin ánimo de lucro, fundada para facilitar que familias con menos recursos puedan acceder a la terapia ABA. La presidenta, Laura Martínez Sánchez, madre de Raúl, impulsó este proyecto tras su propia experiencia personal con el diagnóstico y tratamiento de su hijo.
El trabajo de la asociación no se limita al centro: también realizan intervenciones en colegios públicos y concertados gracias a un convenio con la Consejería de Educación, y aspiran a ser reconocidos como servicio social de la Comunidad Autónoma de Murcia, lo que permitiría obtener más apoyos y llegar a más familias.
Carta de la presidenta: la voz de las familias
A continuación, publicamos de forma íntegra la carta de Laura Martínez Sánchez, presidenta de la Asociación ABAÚL y madre de Raúl, en la que comparte su experiencia y explica la importancia de acercar la terapia ABA a todas las familias que lo necesiten:
Rompiendo barreras en el tratamiento del autismo infantil
“Hace poco más de tres años, mi vida cambió para siempre. Mi hijo fue diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA) a los 18 meses. Desde ese momento, comencé una carrera contrarreloj, una de esas que ningún padre se imagina correr, pero que muchos hemos tenido que afrontar con la fuerza del amor como única certeza.
Gracias a profesionales como Trini, en Atención Temprana, comprendí el valor incalculable de un diagnóstico precoz. Pero lo que vino después fue aún más revelador: las terapias tradicionales, por bienintencionadas que fueran, no ofrecían los avances que mi hijo necesitaba. Así fue como llegué al método ABA -Análisis de Conducta Aplicado- de la mano de Sandra, en Madrid, y todo cambió. Con apenas dos años, mi hijo empezó a responder. La clave estaba en comprender cómo aprende, cómo se comunica, cómo enfrenta el mundo.
Pero aquí comienza el verdadero dilema: ABA es una terapia intensiva, especializada… y costosa. Mientras veía mejoras notables en mi hijo, sentía la punzada amarga de saber que muchas familias no podían acceder a la misma oportunidad. ¿Cómo es posible que una intervención avalada por la OMS siga siendo un lujo y no un derecho?
Así nació ABAÚL, una asociación sin ánimo de lucro con una misión clara: acercar esta terapia a quienes más la necesitan. Con el apoyo generoso de ABALOO, comenzamos a formar profesionales locales y a supervisar terapias adaptadas a cada niño. Empezamos siendo unas pocas familias, hoy ya somos más de veinte.
Lo que hacemos en ABAÚL va más allá de ofrecer sesiones de terapia. Ofrecemos comprensión, formación, acompañamiento. Replicamos el modelo que ayudó a mi hijo: terapias lúdicas, centradas en el refuerzo positivo. Los niños disfrutan viniendo; se sienten comprendidos. Algunos incluso piden ver a sus terapeutas los fines de semana.
Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos. El mayor de todos es la falta de apoyo institucional. En la Región de Murcia, por ejemplo, no hay suficientes aulas específicas para niños con TEA. Las llamadas «aulas abiertas» agrupan a menores con distintos diagnósticos y necesidades, dificultando una atención verdaderamente adecuada. Y lo que es aún más grave: muchos docentes no reciben formación específica para manejar conductas asociadas al TEA. El sistema educativo, lejos de incluir, muchas veces expulsa simbólicamente a estos niños.
A nivel social, también nos queda mucho por recorrer. Nuestros hijos quieren jugar, tener amigos, ser invitados a cumpleaños. Pero su forma de interactuar es diferente, y eso aún incomoda. Son muchos los que quedan excluidos sin siquiera una explicación. Como sociedad, tenemos la obligación de hacer un esfuerzo activo por incluir. La empatía no puede quedarse en palabras bonitas.
Afortunadamente, también hemos encontrado aliados. El Ayuntamiento de Molina nos cedió un espacio para nuestras terapias y nos otorga una pequeña subvención. Firmamos un convenio con la Consejería de Educación que nos permite trabajar con niños en colegios públicos y concertados, una victoria crucial. La terapia ABA no debe limitarse al centro; debe estar presente en casa, en el colegio, en el parque.
Nuestro próximo objetivo es ser reconocidos como servicio social de la comunidad autónoma. Este paso nos abriría la puerta a más subvenciones y permitiría que ninguna familia se quede sin opciones por falta de recursos. Porque la vida de un niño no puede depender del sueldo de sus padres.
Todo nuestro equipo está contratado. No creemos en la precariedad cuando hablamos del bienestar de los niños. Apostamos por la profesionalización, por la estabilidad. Y aunque no podemos abarcar grandes volúmenes -por lo intensiva y personalizada que es la terapia- seguimos formando supervisores para ampliar nuestro alcance. Los resultados lo justifican: niños que se comunican mejor, que toleran mejor la frustración, que disfrutan de sus rutinas y sus relaciones.
¿Y la legislación? Brilla por su ausencia. La utopía sería que la terapia ABA estuviera cubierta por el sistema público, como lo está cualquier otro tratamiento médico recomendado por la OMS. Pero hoy, esa responsabilidad recae casi exclusivamente en asociaciones como la nuestra. También soñamos con una asignatura obligatoria para docentes que los forme en el manejo de conducta y en comprensión del neurodesarrollo. Porque con un maestro formado, una aula puede transformarse.
A las familias que comienzan este camino, les diría que se preparen para luchar. Que no están solas. Que la conducta de sus hijos es la clave. Y que cuanto antes se actúe, más puertas se abren. No es lo mismo intervenir a los dos años que a los diez. La diferencia puede ser enorme.
Esta es mi historia, pero también es la de muchas familias. Lo que pedimos no es compasión, es justicia: que el acceso a una intervención eficaz y probada no dependa del código postal ni de la cuenta bancaria. Que cada niño con TEA tenga las mismas oportunidades para crecer, aprender y ser feliz.”




